Entrevista a Dr. Mario Alonso Puig
¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión
que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del
ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y
la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido
demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir
cambios físicos muy profundos.
- ¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que
un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en
una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio
permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro
y en la constelación hormonal.
- ¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de
la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra
capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del
cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de
esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o
preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de
vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de
atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado
mental.
- ¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para
justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada
de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin
tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el
cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
- Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a
algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que
sólo es una interpretacion de la realidad.
- Más recursos....
-La palabra es una forma de energía vital.
Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las
personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva,
específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar
físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les
generaban estas enfermedades.
- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con
buenas palabras?
-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de
Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento
pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser
humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
- ¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros
mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La
transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos
el mundo que es, vemos el mundo que somos.
- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los
núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que
transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han
demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y
entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un
80%.
- ¿Cuál es el efecto de las palabras no
dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de
confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos.
Para crecer hay que salir de esa zona.
- La mayor parte de los actos de nuestra
vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que
hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para
que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay
automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el
entrenamiento de la mente.
- Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su
integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer
esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor
potencial es la conciencia.
- Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo
que no somos, podemos cambiar.
Lo que se resiste persiste. La aceptación es
el núcleo de la transformación
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